En los últimos días hemos visto cómo las llamas han arrasado los campos de Castellón, Lugo y Asturias. Una ola de incendios que ha levantado las alarmas por la posibilidad de que nos encontremos ante otro verano negro. Pero a estas imágenes le siguen las teorías de la conspiración que aseguran, sin pruebas, que estos fuegos son provocados de forma deliberada para construir parques eólicos.
“Los que te dicen que se están produciendo incendios por culpa del cambio climático son los mismos que construyen parques eólicos”. Estos son algunos de los mensajes que se han comenzado a difundir estos días en las redes sociales, compartiendo una imagen en la que supuestamente se habrían instalado aerogeneradores después de un incendio. Pero se trata de un bulo.
El parque eólico que aparece en la imagen, que está situado en Grecia, no se construyó sobre la zona quemada. Según se puede observar en las imágenes por satélite, estos aerogeneradores no se ubican en el terreno afectado por el fuego. Además, la autorización de este parque eólico fue aprobada años antes del incendio.

Estos contenidos también inciden en la idea de que la normativa de montes permitiría “construir inmediatamente en territorio quemado”. Pero la ley asegura que queda prohibido “el cambio de uso forestal al menos durante 30 años” tras un incendio, con la excepción de que estos cambios estuvieran previstos antes del fuego. Es decir, un incendio no supondría un cambio en el uso del suelo respecto a la situación prevista antes del fuego.
Además, la construcción de un parque eólico no requiere la recalificación del suelo, por lo que mantiene su uso forestal, y no se pueden construir en montes de utilidad pública o de Red Natura.

