Diez años después, la historia se repite: Isabel Pantoja vuelve a sentarse en el banquillo de los acusados de la Ciudad de Justicia de Málaga, donde cientos de periodistas han tratado de obtener, sin éxito, alguna palabra de la cantante. Completamente vestida de negro, Isabel ha comparecido ante el juez para responder como acusada de un delito de insolvencia punible.

Aunque en la puerta del juzgado muchos fans se han agolpado para mostrarle su apoyo a la tonadillera, desde el plató de Espejo público, Fran Rivera ha cargado contra Isabel Pantoja. Eso sí, sin pronunciar su nombre en ningún momento.

«A las personas malas les pasan cosas malas y esta mujer no es buena», ha comenzado Fran Rivera al ser preguntado por la llegada de Pantoja al juzgado para, después, agregar que todo lo que le está ocurriendo a la cantante es por su «soberbia y avaricia». Unas palabras a las que Susanna Griso ha respondido que «esta mujer es una delincuente».


Justo después, el torero ha relatado la frialdad de la sevillana exponiendo que «ha utilizado a todo el mundo: familia, amigos, fans, ligues…». La presentadora del matinal ha recordado, además: «He hablado con amigos suyos del pasado a los que pidió mucho dinero y que no les ha devuelto ni un duro».

«No me da ninguna pena», ha apuntado el diestro: «Gente del mundo de la discografía me ha contado que, a la semana de morir mi padre, ella llamó a Manuel Alejandro y le dijo que era el momento de sacar un disco«, unas palabras que han sorprendido al resto de colaboradores de Espejo público, que han calificado a Isabel Pantoja de «oportunista».

Al ser preguntado por cómo era la cantante, Fran Rivera no ha dudado en responder: «Delante de mi padre era de una forma y detrás, de otra. Era una madrastra de cuento. No nos hacía sentir bien en casa de mi padre. No nos pegó, pero no nos hablaba ni nos trataba bien. Creo que esta mujer no ha querido nunca a nadie. Quizá a su madre, pero a nadie más».

Fran Rivera también ha narrado un episodio de la vida de su padre, de quien ha afirmado que siempre estuvo enamorado de Carmina Ordóñez, madre del torero: «Mi padre no se casó enamorado. Vistiéndose de novio, llamó a mi casa para hablar con mi madre y, aunque mi madre no se quiso poner, él le dijo a mi tía que si Carmen quería que volviera a casa, volvía en ese momento. Como mi madre dijo que no, él dijo que entonces se casaba».