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La reina Sofía rompe a llorar desconsolada en la entrega de un premio honorífico a un rector

La reina Sofía rompe a llorar desconsolada en la entrega de un premio honorífico a un rector

La profesionalidad de la reina Sofía no ha permitido ver nunca más allá de su tranquila mirada azul, a pesar de que su vida con el rey Juan Carlos no ha sido, como se ha comprobado, un camino de rosas, y de que en sus casi 85 años ha perdido a seres queridos como sus padres y, en enero pasado, a su querido hermano Constantino.

Sin embargo, este viernes Sofía ha roto a llorar de manera desconsolada en un acto público. Ha sido en la entrega del premio rector honorífico en la Universidad Camilo José Cela a Emilio Lora-Tamayo, catedrático de física de 73 años, y expresidente del CSIC, que ha sido sustituido por Héctor Escamilla. La universidad va a crear una cátedra con su nombre.

En el discurso de Lora-Tamayo, leído por su hijo Eduardo, aquel ha expresado su gratitud por los reconocimientos que le han otorgado y ha agradecido a la reina doña Sofía su presencia y su «genuino interés por el progreso del conocimiento, lo cual pude comprobar de primera mano en vuestro inquebrantable compromiso con los valores que sustentan el progreso de nuestra sociedad».

La monarca, que ha sido siempre ejemplo de serenidad y templanza, incluso en las situaciones más adversas, ha roto a llorar cuando hacía entrega de este reconocimiento al homenajeado, aparentemente enfermo y dependiente de una máquina de respirar.

La reina, muy nerviosa, apenas podía decir bien el mensaje que tenía preparado. Cuando su llanto ha cesado le ha dado las gracias por el trato personal que tuvieron. «Nunca olvidaré, le dijo, los momentos que hemos pasado juntos en el coto de Doñana cuando eras presidente del CSIC. Fueron días maravillosos. Gracias por invitarme», ha expresado, muy emocionada, la reina.

Los reyes Felipe y Letizia (d), la princesa Leonor (3-d), la infanta Sofía (i), la reina Sofía (2-i) y su hermana, Irene de Grecia (2-d), a su salida de una cena en Palma de Mallorca.
Sofía con su familia y su hermana Irene, aquejada de alzheimer.
EFE/Ballesteros

A continuación, en medio de sonoros aplausos, la reina ha cerrado la sesión del acto. Hay que recordar que doña Sofía está viviendo la enfermedad del Alzheimer a través de su más querida amiga, su hermana Irene, a la que está muy unida desde que eran niñas y con la que vive.

Eso y el hecho de que su nieta mayor vaya a jurar la Constitución el próximo martes han podido precipitar un sentimiento de emoción no controlable.

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