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El Banco Central Europeo (BCE) ha cumplido con el guion que esperaban los mercados y ha subido los tipos de interés 0,25 puntos más hasta situar el precio oficial del dinero entre un 3 y un 3,75%. El organismo que preside Christinte Lagarde ha levantado el pie del acelerador y ha rebajado el ritmo de incremento en los tipos tras acometer dos subidas de 0,75 puntos el año pasado y otras cuatro de medio punto desde noviembre de 2022. Así, los tipos de interés alcanzan un nuevo máximo desde 2008 y añaden algo más de tensión a los hipotecados a tipo variable, que en España suponen alrededor de cuatro millones de hogares.
De esta forma, la facilidad de depósito —el interés que los bancos deben pagar al BCE por aparcar dinero en sus balances— asciende al 3%, mientras que el interés de las operaciones principales de refinanciación —que determina el interés al que las entidades comerciales toman prestado del BCE— crece hasta al 3,75%. Estos dos tipos son clave para la economía, pues determinan en última instancia el interés que los bancos comerciales exigen a familias y empresas por prestarles dinero y la retribución con la que los bancos premian a los depositantes.
El BCE ha justificado su decisión de seguir adelante con las alzas de tipos en que las presiones inflacionistas siguen siendo elevadas. El organismo que preside Lagarde reconoce que la inflación se ha reducido en los últimos meses, pero señala que las presiones subyacentes «siguen siendo fuertes». La institución con sede en Frankfurt no ha dado pistas sobre los próximos pasos que seguirá y ha comunicado que tomará sus próximas decisiones en función de los indicadores económicos que se vayan conociendo.
Algunos analistas interpretan la desaceleración en la subida decidida este jueves en Frankfurt como el principio del fin del ciclo de endurecimiento de política monetaria más agresivo de la historia del euro. Así lo creen los analistas de ING, que apuestan por una última subida final de 0,25 puntos en junio.
Más tensión para 4 millones de hogares
La vertiente más conocida de las subidas de tipos del BCE es el efecto que tienen sobre las hipotecas a tipo variable, un producto que tienen contratado unos 4 millones de hogares en España. El interés que define el banco central tiene un fuerte impacto por el euríbor, la referencia con la que se actualizan la inmensa mayoría de las hipotecas variables en España.
Cuando los tipos suben, el euríbor lo hace también, aunque esta relación no es automática. De hecho, como los bancos comerciales se anticipan a los movimientos del BCE, el dato del euríbor ya va descontando las alzas de tipos. Es decir, que el euríbor que promedia un 3,757% en mayo, ya descontaba lo que ocurriría este jueves en Frankfurt.
Un cálculo financiero rápido atribuye a cada subida de un punto porcentual en los tipos un encarecimiento en la hipoteca media de alrededor de 1.500 euros al año. Por tanto, un alza de 0,25 puntos como el aprobado este jueves por la institución con sede en Frankfurt implicaría un aumento del coste aproximado de 375 euros anuales (31 al mes) por cada hipoteca.
Eso sí, el atisbo del principio del fin anticipa un periodo de estabilización en el euríbor. «Lo normal es que estos datos comiencen a estabilizarse y que a partir de ahora no haya ni grandes subidas ni bajadas de tipos, por lo que el euríbor se mantendrá también más o menos estable», señalan desde la consultora hipotecaria iAhorro.
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