«A veces nos lo ponen muy difícil, hace poco nos echaron de una discoteca»

«A veces nos lo ponen muy difícil, hace poco nos echaron de una discoteca»

«Tengo discapacidad intelectual y luego también tengo visual. Me operaron de la retina y tengo poquita visión: en el ojo derecho nada y en el izquierdo 0’5, ¡pero me manejo! Uso bastón». Juan Carlos Burguillo tiene 53 años, es de Torrejón de Ardoz (Madrid) y hace seis años que tuvo esa operación de retina.

Juan Carlos es uno de los protagonistas de la campaña que ha lanzado Plena Inclusión con motivo de la celebración el 16 de abril del Día Mundial del Ocio en defensa del derecho al ocio en igualdad de las personas con discapacidad intelectual.


plena incusion ocio

A Juan Carlos le gusta el deporte. Su preferido es el fútbol sala, aunque también le gusta ver el baloncesto por la tele. Estuvo veintidós años jugando al fútbol sala en el equipo del centro ocupacional al que acude a diario: Astor. Desde que tiene discapacidad visual ya no juega, pero su experiencia lo ha llevado a convertirse en delegado del equipo. «En el equipo todos tienen discapacidad intelectual y yo estoy con el entrenador y los jugadores en el banquillo. Les digo cómo tienen que jugar, cómo se tienen que portar entre el equipo y con el equipo contrario y el árbitro. Que no haya problemas entre nadie. Para mí todo es fácil, pero cuando se cabrean y tengo que decir tú al banquillo, es lo que más me duele hacer».


El acceso a la cultura es más que eliminar barreras arquitectónicas, es participar íntegramente de la propuesta cultural.

Son los séptimos en la liga, algo que no acaba de convencer a Juan Carlos. El equipo entrena martes y jueves una hora. Los domingos partido, en Torrejón o fuera. «Este domingo nos toca Madrid y vamos en autobús. Cuando salimos necesito apoyo porque alguien me tiene que decir Burgui, que hay un escalón, que hay un bolardo… Y ese apoyo que llevo me lo pago yo…».

Todos los jugadores son parte del mismo centro ocupacional y por tanto «amigos, somos una familia», dice Juan Carlos. Con el entrenador se lleva a las mil maravillas. «La semana que viene vamos a quedar para tomar un café y hablar de qué tal han ido las vacaciones y de cómo va el equipo, para hablar de deporte», cuenta. «Yo con lo poquito que veo me apaño y además me dicen que están jugando bien o están jugando regular. Los jugadores me piden consejo: Burgui, y ahora qué. Como me he tirado muchos años jugando, pues les digo lo que tienen que hacer: si te dan una patada, te callas, nada de insultar al árbitro ni a nadie«.

«Para mí el deporte es pasar un rato bien, contento, disfrutar. Es importante en mi vida, son muchos años, lo llevo siempre. El deporte es ocio y el ocio es un espacio para nosotros. En vez de estar en casa por lo menos te distraes, conoces gente, disfrutar de tu tiempo libre, compartir mi amistad, ayudar a otra gente. El ocio es importante en mi vida».

Hace poco fuimos a una discoteca y nos echaron por tener discapacidad

Y como el ocio es importante va más allá del deporte. Los sábados tienen un club de ocio en el centro ocupacional. «Hacemos actividades con nuestro grupo. Este sábado vamos a ir a un pueblo a pasar el día para ver a un compañero que se fue allí. A mí me gusta ir a ver a compañeros que han estado aquí con nosotros», cuenta Juan Carlos. Otros sábados van al cine, a la bolera, de cena o de comida.


Miguel tiene 40 años y su mayor afición es leer.

Hay planes de ocio que le encantaría hacer pero que no puede por su discapacidad. «Me gusta el bakalao, hice un curso de DJ y quiero pinchar pero no puedo por la poquita visión que tengo. Con los apoyos sí podría hacerlo», cuenta Juan Carlos. 

Disfrutar del ocio cuando se tiene discapacidad intelectual y física no es fácil. «A veces ponen muy difíciles las cosas, hace poco fuimos a una discoteca y nos echaron por tener discapacidad. Estábamos con la monitora y vino el dueño y le dijo que nos fuéramos. Nos echaron porque quisieron. La monitora pidió la hoja de reclamación y no se la quiso dar, y ella llamó a la policía. Te sientes mal cuando te echan de un sitio, lo que te están diciendo es que no vayamos más por ahí». También se da el caso de que Juan Carlos acaba haciendo actividades que no le gustan pero no tiene otra opción accesible para hacer algo que le guste más. «A mí no me gusta ir a la piscina, pero vas a la piscina sí o sí o te quedas sin ocio».

«Quiero decir que no me gusta que la gente nos discrimine, ni que nos miren como muñecos, que somos personas. Hay muchas veces que vamos por la calle y te miran de mala manera como diciendo tú no vales, e incluso se ríen de ti», concluye Juan Carlos.


Un hombre adulto con síndrome de down abraza a su madre