Entender a los animales es algo que llevamos relativamente poco intentando. La sociedad ha avanzado a pasos agigantados en los últimos años y, desde que empezó el siglo, parece que cada vez la tendencia es mayor en cuanto al bienestar animal se refiere. Queremos comprender más los comportamientos de nuestras mascotas: cómo se comunican entre ellos y con nosotros, cómo ven el mundo, qué sueñan, ver de qué son capaces.
Por este motivo, cada vez son más las personas dedicadas a la etología animal, no solo intentando entender mejor a nuestros compañeros peludos, si no también a mejorar nuestras relaciones con ellos, algo que se ha convertido en imprescindible en una sociedad en la que gran parte de la población comparte su vida con un perro, gato u otro animal de compañía.
La Dra. María Nieves Alabarcez es un buen ejemplo de estas personas que intentan comprender mejor a todos los animales y que también procuran mejorar el vínculo humano-animal entre cuidadores y mascotas. Lo hace a través de su cuenta de Facebook y su canal de YouTube, desde donde destaca que «cada individuo, según la especie, tiene necesidades de interacción social, alimenticia, de descanso y juego particulares».

Dra. María Nieves Alabarcez
-
Bióloga, etóloga y divulgadora
Alabarcez empezó estudiando Biología en Buenos Aires, donde terminó especializándose en la rama de zoología, obteniendo la Licenciatura en Zoología. También se ha formado en Reiki y ha realizado un doctorado en Biología, especializado en etología. Hoy en día se considera una defensora del gato doméstico.
¿De dónde le viene el amor por los animales?Desde muy pequeña. Conservo recuerdos de que con cuatro o cinco años siempre iba caminando por las veredas con mis padres y detenerme a observar el comportamiento de palomas, gorriones y cualquier animal que pudiera observar en el barrio.
Yo nací en Buenos Aires y tenía cerca el jardín botánico (que siempre estaba lleno de gatos) y el zoológico. Todos los fines de semana visitaba a los animales porque siempre pedía a mis padres que me llevaran a esos lugares y, además, en la televisión, siempre que podía buscaba programas que hablasen de comportamiento animal. Entre todo, aprendí muchísimo. No obstante, siempre había dualidad, porque visitar el zoológico me generaba un doble sentimiento: la atracción de estar en contacto con los animales y el verlos encerrados y mostrando estereotipias. Recuerdo preguntarle una vez a mi padre por qué un ciervo estaba enjaulado al lado de un puma (su depredador), oliendo constantemente el peligro y en estado de estrés constante.
¿Por qué decidió estudiar Biología y Etología?Cuando crecí busqué carreras que me acercaran a los animales. Sabía que ciencias veterinarias no era lo mío, así que encontré Biología, donde te puedes especializar en diferentes áreas: botánica, antropología, zoología… Tienes una base de todas las áreas a partir de las cuales derivan las otras carreras. En los últimos años me especialicé en el área de zoología y, el doctorado que hice posteriormente fue especializado en etología.
También, hace unos años me interesé por todo lo que tiene que ver con la metafísica y me formé en Reiki, un área que me parece fascinante porque me permitió explorar aquel camino de la sanación sin ser veterinaria y desde otro plano mucho más holístico.
A día de hoy me considero una defensora del gato doméstico, ya que muchos propietarios pretenden que su gato «ladre», porque existe mucho desconocimiento a la hora de interpretar el lenguaje felino, que es completamente diferente al de los perros.
¿Cómo ha sido su carrera profesional desde que terminó de estudiar?Aunque he dejado de lado la investigación, siempre me quiero formar y aprender, pero me parece importante también saber trasladar el mensaje obtenido de las investigaciones y estudios a las familias. Esa es mi misión ahora y lo que comencé con mi página de Facebook. Lo abrí con la finalidad de llevar el mundo del comportamiento animal a las familias y que nos permita reconocernos como un animal más, dejando de lado la visión antropocéntrica.
Esto es algo que me permitió hacer la biología. Asumir que somo sun granito más, una especie integrada, de ahí viene lo que siempre digo de que debemos «conocer el modo de ser para respetar a todo ser». En la medida que podemos conocer y comprender el comportamiento de diferentes especies vamos también entendiendo un poquito sobre cómo nos comportamos nosotros. Hay que entender también las diferencias individuales (si tenemos varios animales en casa, van a tener necesidades diferentes, cada uno de ellos cuenta con una interacción social, jerarquía y necesidades alimentarias distintas. Además, en la medida en la que vamos metiendo en confinamiento a esos animales, los forzamos a unas condiciones que alteran su naturaleza y terminan somatizándolo con enfermedades o comportamientos incoherentes, por eso debemos entenderles, para mejorar la conviviencia.
¿Considera que como tutores de perros, gatos y otros animales, necesitamos aprender más sobre su comportamiento?Me atrevería a decir que se ha avanzado muchísimo en los últimos diez años, pero en Latinoamérica todavía queda mucho por hacer. Hemos pasado la problemática de la castración exclusiva en hembras (porque al macho no podíamos tocarlo, ya que podía dejar de ser guardián, algo que no ocurre) y dejábamos a las perras que tuvieran el primer celo, las dejábamos ser madres para cubrir sus necesidades hormonales, algo que tampoco era necesario.
No obstante, se ha avanzado mucho en cuanto a cuestiones de reducción del maltrato animal en todas sus formas. Antes era muy común observar perros adoptados o adquiridos que habían vivido atados, algo que ya no se ve tanto. Pero hay otras cuestiones que tienen que mejorar, como la existencia de razas potencialmente peligrosas. Yo siempre digo que lo que existen son propietarios potencialmente irresponsables, sobre todo porque no se hace un control estricto, deberíamos analizar más el perfil psicológico de los propietarios.
Al final, el bienestar animal no es solo darle mucho amor a nuestro animal, pero nos ocurre como con los humanos, querer mucho a una persona no siempre significa quererle bien y todavía hay muchos propietarios que se gastan mucho dinero en baños, peluquería y ropita que, si tuviéramos oportunidad de preguntar a sus perros si sus necesidades etológicas están satisfechas, nos responderían que no.
¿Qué podemos hacer los tutores para mejorar?Hay muchas cosas simples que podemos hacer. En el caso concreto de los perros, tienen que salir a pasear todos los días, dejar que tengan contacto con otros perros, incluidos los perros pequeños, que muchas veces tendemos a apartarlos por miedo a que les pase algo. Tenemos que dejar de proyectar nuestros deseos y necesidades en nuestros animales. Debemos dejar de asumir e interpretar las conductas de nuestros animales basándonos en nuestra perspectiva, ahora con internet podemos buscar información y, bien utilizado, es una herramienta muy útil.
¿Cómo es la situación en Argentina en cuanto a bienestar animal se refiere?Hay un avance importante, ya que se ha incorporado la cátedra de bienestar animal en las carreras de veterinaria, como una asignatura más, algo fundamental. Pero hay una cuestión que parece estancarse: las especies destinadas a la producción. A los productores les cuesta mucho entender que con una pequeña inversión pueden mejorar el bienestar del animal. Hay mucho más avance en animales pequeños (perros y gatos) aunque, en términos legales, estamos muy en pañales, dependiendo mucho de la buena disposición de los profesionales para incorporar dentro de sus prácticas profesionales métodos respetuosos hacia los animales.

