El informe de ‘perspectivas de la migración internacional’, publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) este lunes, revela una importante brecha laboral entre las madres migrantes y las nativas de los países que forman parte de la organización. Entre las madres de niños menores de cuatro años, el 72% de las nativas tenía trabajo en 2021, frente a un 52% de las migrantes. Esta brecha se acentúa por encima de los 30 puntos porcentuales en Bélgica, Francia, Alemania y Eslovenia, mientras que en Hungría, República Checa, Chile y Costa Rica la diferencia es menor a un 10%.
Cuando se trata de mujeres migrantes también se acentúa la diferencia en las tasas de empleo de madres y mujeres sin hijos. Según revela el informe, la diferencia en el empleo es dos veces mayor entre las madres y las mujeres sin hijos cuando se trata de migrantes que cuando se trata de nativas. De acuerdo con la OCDE, se suele apelar a las «preferencias individuales y culturales» para explicar porqué las madres migrantes no se integran en el mercado laboral, pero «la evidencia sugiere que las mujeres migrantes no eligen la inactividad voluntariamente». Es más, entre las madres migrantes hay niveles más altos de subempleo y empleo involuntario a tiempo parcial, acota el estudio.

Así, las madres migrantes «afrontan una desventaja desproporcionada [en cuanto a la empleabilidad], tanto en comparación con las mujeres inmigrantes sin hijos como frente a sus pares nativas». Todo ello pese a que cuentan con una formación media superior a la de los hombres migrantes. Entre las razones a las que atiende esta desventaja está la conexión que existe entre el momento de migración y el de formación de la familia.
En muchos casos, apunta la organización, la maternidad comienza inmediatamente después de la llegada al país de destino, lo que dificulta la adquisición de «capital humano específico» para ese determinado país. Es decir, que cuando la gestación se produce inmediatamente después de la llegada, esto lleva a la madre a disponer de un menor acceso a políticas familiares y redes familiares claves en el cuidado del hijo. El informe destaca igualmente que, pese a que la media de descendientes es mas elevada entre mujeres migrantes que entre nativas, se mantiene por debajo de la tasa de reemplazo (2.1 hijos) en dos de cada tres.
Otro de los motivos que dificultan la integración de la madre migrante -y la mujer migrante en general- en el mercado laboral es la concepción del uso del tiempo. Según el documento, «las mujeres migrantes tienden a pasar más tiempo realizando labores de la casa». Al pasar más tiempo en casa, las mujeres migrantes pueden encontrarse «aisladas» y pierden la oportunidad de aprender y practicar la lengua del país de destino, lo cual complica aún más su inserción laboral.
Por otro lado, el acceso de las mujeres migrantes al mercado laboral es «crítico» para el éxito educativo de sus hijos y su futuro laboral: «Las decisiones de trabajo de las madres pueden influenciar positivamente las actitudes de sus hijos y llevar a una división más igualitaria de las labores de la casa», indica el informe elaborado por la OCDE.

Por otro lado, estas mujeres también tienen dificultades para acceder a servicios de cuidado infantil debido a barreras económicas, falta de conocimiento institucional, barreras de lenguaje y a la escasez de espacios financiados públicamente.
La OCDE concibe la conciliación entre el trabajo y la familia como un aspecto especialmente importante para las madres migrantes en la sociedad. Una baja participación de las madres en el mercado laboral, explica el informe, no solo lleva a la pérdida individual de salario y experiencia, sino que implica un desperdicio de capital humano para el país de destino.
A pesar de que se hace «especial énfasis en el rol de la mujer en la cultura de origen» para explicar el bajo empleo entre estas mujeres, la organización señala que está probado que los acuerdos institucionales y las oportunidades laborales son parte de la explicación. «En Canadá, seis de cada diez madres migrantes muestran disposición a trabajar pero aseguran que no son capaces debido a su responsabilidad en el cuidado de sus hijos», ejemplifica el documento.
